Tecnología e inclusión

Tecnología e inclusión

Determinantes del Sistema Financiero Mexicano

Por José Antonio Quesada Palacio

Socio Líder de Clientes y Mercados de PwC México

Jose.antonio.quesada@mx.pwc.com

Introducción

El sistema financiero mexicano tiene algunas ventajas respecto a otros sistemas en el mundo: las instituciones financieras privadas del país cuentan con los niveles de capitalización requeridos por la ley y presentan bajos índices de morosidad en su actividad, condiciones que le han permitido contar con una estabilidad que ayuda a amortiguar los choques financieros externos. Sin embargo, aún  hay retos como incrementar los niveles de intermediación financiera de la economía en general y de inclusión financiera de la población que no tiene acceso a los mercados financieros.

Estas dos situaciones se convierten en condicionantes para sacar el máximo  beneficio de la situación actual del Sistema Financiero Mexicano, así como de las oportunidades que se desprenden de la reforma financiera de 2014, como se apunta en el libro Normatividad  Bancaria 2015 (Editorial Pearson).

En este artículo nos centraremos  en dos temas: inclusión financiera y desarrollo y uso de la tecnología, ya que de estos depende que haya una mayor cobertura del sistema bancario y que esta impacte en el bienestar de la población.

Cambios sociales y de comportamiento

Es un hecho que la inclusión financiera es un factor determinante en programas de reducción de pobreza, crecimiento económico e igualdad de ingresos. La inclusión es  el acceso y uso de servicios financieros formales en el marco de una regulación apropiada que garantice esquemas de protección al consumidor y promueva la educación financiera para mejorar las capacidades financieras de todos los segmentos de la población.

En México, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) realizada en el 2012: 44% de la población adulta (30.9 millones) no cuenta con ningún producto dentro del sistema financiero formal (ahorro, crédito, seguros o previsión para el retiro); 56% de la población adulta (39.4 millones) utiliza algún producto financiero, ya sea de ahorro, crédito, seguros o ahorro para el retiro; 97% de la población adulta (77.6 millones de personas) tiene acceso al sistema financiero, sin embargo solo 56% usa algún producto financiero; y 35.5% de los adultos (25.0 millones) utilizan instrumentos de ahorro formal a través de alguna institución financiera.

El reto de la inclusión es grande ya que la penetración financiera como porcentaje de población adulta con acceso a una cuenta con  intermediarios financieros es de 25% en México, mientras que en Chile  es de 60%; Colombia, 41; Brasil, 43; India, 48; China, 42; Rusia, 69; y  Sudáfrica 46%. México ocupa el  último lugar en medición estándar de penetración financiera en comparación con los países que el Banco Mundial califica como de ingreso medio-alto.

Para atender la necesidad de manera estratégica, en México se creó el Consejo Nacional de Inclusión Financiera (CONIF), que reúne a las distintas autoridades financieras del país en una instancia de consulta, asesoría y coordinación en el ámbito de su competencia. Para poder generar estrategias efectivas, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) definió cuatro componentes de la inclusión:

  1. Acceso. Penetración geográfica.
  2. Uso. Disponibilidad de mejores productos, en términos de calidad y mayor eficiencia.
  3. Protección al consumidor. Transparencia de los productos y servicios financieros.
  4. Educación financiera. Saber evaluar  y tomar las decisiones financieras adecuadas.

El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de alianzas estratégicas con actores de carácter internacional e incluso con gobiernos a diferentes niveles, han diseñado estrategias y metodologías cuyos programas de implementación involucran a los principales interesados en cada territorio para acordar objetivos comunes. No obstante, aún existen barreras que representan dificultad en el sector como el costo del crédito y la informalidad, aspectos que México debe  afrontar para seguir respondiendo a los retos que se han registrado en las últimas tres décadas.

De acuerdo con el estudio realizado por PwC “Retail Banking 2020: Evolution or Revolution?”, la evolución tecnológica tiene que ver con las macrotendencias globales en la industria bancaria a nivel mundial: tecnología (que cambiará todo); cambios demográficos; y  cambios sociales y de comportamiento.   

Respecto a la tecnología, en el estudio se señala que se consolidará como un potente habilitador de mejores niveles de servicio y menores costos, en los que la innovación es un imperativo porque el desarrollo tecnológico favorece la capacidad de respuesta a los cambios demográficos y a la movilidad social.

Con la aparición de factores tecnológicos, se presentan posibilidades como:

  • Mejora de las capacidades de venta cruzada de productos financieros o no financieros, a partir de patrones de compra o de interés mostrado en determinados productos disponibles en línea.
  • Control de fraude.
  • Mejora de sistemas de calificación del crédito, al incorporar elementos no tradicionales, como las interacciones en redes sociales.
  • La fidelización y retención de clientes.
  • Incremento del rendimiento operativo.
  • Facilidad de innovación y mejora continua.

La innovación forma parte del sano desenvolvimiento de la práctica bancaria per sé; el sistema financiero deberá entonces dar respuesta a las nuevas demandas y adaptación del entorno global, que puede dividirse en dos frentes:

  1. Impacto de la crisis: marco regulatorio y gestión del riesgo.
  2. Impacto del entorno: cambio demográfico y cambio del comportamiento del consumidor.

En el estudio “Retail Banking 2020: Evolution or Revolution?”, se establece que la innovación es el factor más importante para impulsar el crecimiento sustentable en la industria. “Pero los bancos hoy no son conocidos por ser ambientes altamente innovadores … necesitan organizarse y administrarse de forma diferente, para proteger y fomentar el talento, para agilizar el desarrollo de procesos y para desarrollar esquemas que permitan las alianzas con otras instituciones”.

Conclusiones

El sector financiero bancario está creciendo a tasas mayores que las del PIB. La banca es el componente más grande del sector financiero en México. La aportación de valor al PIB de la banca comercial y de los intermediarios que ofrecen servicios financieros va en aumento. De 2000 a 2011, la banca creció a una tasa anual promedio de 7.1% y la economía mexicana 1.6% en términos reales.

Hay que rescatar que han habido avances sustanciales en la inclusión bancaria de la población. La penetración poblacional  y geográfica no son satisfactorias aún, pero la tecnología será un elemento fundamental para que los programas de inclusión financiera y bancarización del país avancen a mayor velocidad.

De acuerdo con el reporte de PwC, los bancos “deben empezar con el cliente y trabajar desde ahí, y también  simplificar los productos, canales, organización y operaciones. Si se logra esto se puede generar una experiencia mejorada, costos estructurales más bajos y menores niveles de riesgo operativo, lo que contribuiría al objetivo de la inclusión  bancaria.

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